Por qué Planet of the Apes: Last Frontier es perfecto para incorporarse a la gama PlayLink

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Por qué Planet of the Apes: Last Frontier es perfecto para incorporarse a la gama PlayLink

Esta aventura que sucede a través de decisiones, pone el destino de los simios y los humanos en tus manos... y las de tus amigos. 

Cualquiera que haya visto este verano la excelente película La Guerra del Planeta de los Simios sabe lo subversivo del argumento de la trilogía cinematográfica que sirve de ‘precuela’ a la original El Planeta de los Simios. Se trata de una escalada explosiva de enfrentamiento entre ambas especies.

¿Se esperaba por el título una increíble y gigante batalla final entre simios y homo sapiens? Nunca se materializó. La historia toma un camino sorprendente a pesar de lo que los tráilers nos hicieron creer. O posiblemente lo que sucedió no fuera tan sorprendente.

Planet of the Apes: Last Frontier

Como en El Amanecer del Planeta de los simios y en El Origen del Planeta de los simios, la guerra se materializa más a través de luchas internas en ambos bandos y conflictos de personalidad de los protagonistas, que con un grandilocuente y épico enfrentamiento. La película dirigida por Matt Reeves, estaba más preocupada por los aspectos psicológicos del conflicto que el espectáculo bélico.

Pues este esquema es el que adhiere Planet of the Apes: Last Fronteir, una experiencia argumental que sucede a través de las decisiones de los usuarios que gira alrededor de en qué comportamientos caen sobre las políticas intergrupales de las facciones a medida que los simios y los humanos entran en contacto.

Ofrece un aspecto más íntimo de lo que se ve en sus “hermanos” cinematográficos.  Por un lado, una facción escindida de simios, que han deambulado por el país en el despertar del conflicto que divide su clan durante los acontecimientos de El Amanecer del Planeta de los Simios, buscan un nuevo hogar. por otro lado, una grupo muy unido de personas al borde de la frontera, utilizan su experiencia para marcar su territorio en una tierra que es increíblemente hostil.

Planet of the Apes: Last Frontier

El modo en que las políticas intergrupales y las fracciones de internas de estos grupos se desarrollan, o erupcionan, estará en tus manos. O para ser más precisos: estarán en tus manos y en las de tus amigos. Porque Planet of the Apes se une a la creciente gama de juegos sociales multijugdor PlayLink exclusivo para PS4.

Y como en las aventuras que tanto nos gustan de Telltale, The Walking Dead, o de Quantic Dream como Heavy Rain, las situaciones tanto grandes como pequeñas se irán desarrollando desde el minuto uno. Lo que ocurre al minuto siguiente necesita que elijas a partir de múltiples diálogos u opciones de acción que saltan en la pantalla. Al igual que las dinámicas de grupo ingame, la decisión final vendrá definida por el voto de la mayoría, que será elegida a través de sus teléfonos móviles o de un mando.

Se trata de una interesante similitud entre el juego y su matriz para la gran pantalla. La ambigüedad moral que se ve en las películas merodea en la cabeza de los espectadores una vez ha terminado la cinta y los créditos se acaba, fomentando conversaciones y discusiones sobre el tema entre amigos a la sombra de un café o unas copas. Comprendes las agresiones del Coronel (Woody Harrelson) porque se construyen alrededor de una pérdida personal, así como la lucha de César para mantener la paz en mitad de tanto odio. Puedes empatizar con la furia de Koba porque es conducido por la venganza ciega después de los abusos que ha sufrido previamente.

 

Planet of the Apes: Last Frontier

Y todo eso está en Last Frontier, una demo del cual pudimos probar en un evento junto a sus creadores el mes pasado. Pudimos ser testigos e interactuar con una serie de eventos de ambos bandos, todo ello con el desbordamiento de la ambigüedad moral.

La severidad de un interrogatorio mientras los ‘Frontiersmen’ tratan de coaccionar a un orangután para que les de información; los simios discutiendo si infiltrarse o no para robar una granja deshabitada y si van a matar a los humanos o dejarles huir.

Las elecciones de diálogo son muchas y variadas, su rapidez me hace reaccionar por corazonadas instintivas en vez de contemplar la situación. Pero hay muchos momentos en que me quedo parado, el sentido común luchando contra las emociones, justamente el tipo de reacción que un juego como este debería inspirar.

Planet of the Apes: Last Frontier

Hay una descarga de satisfacción cuando el grupo vota conmigo, frustración cuando los eventos giran en una dirección por la que personalmente no votaría. La discusión es educada en una sesión de juego de extraños. Imagino que lo será menos en una sala de estar llena de amigos.

Pero en cada decisión hay falta de certeza, la supervivencia no está garantizada para ningún personaje. Ninguna son repercusiones presagiadas por un mensaje en pantalla. En un juego cuya duración es equivalente a las películas en las que se inspira, podrías presenciar la peor masacre en un juego desde la misión final de Mass Effect 2 en una sola tarde.

Pero esa brevedad promete ser suficientemente intensa. Todo el mundo puede engancharse a una película por su duración. Especialmente cuando está decidiendo su resultado y no requiere ni siquiera apagar sus teléfonos. Y las discusiones que generará después harán que la conversación dure toda la tarde… e incluso pedirán otra partida.

 

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