Esta semana ya está disponible Dishonored: Las brujas de Brigmore

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Dishonored: The Brigmore Witches on PS3

Esta semana en PSN, la historia de Daud, el asesino legendario responsable de la muerte de la amada Emperatriz de Dunwall, Jessamine Kaldwin, concluye en la extensión final de Dishonored: Las brujas de Brigmore.
Tras haber sido traicionado por tu lugarteniente, Billie Lurk, en El puñal de Dunwall, deberás confiar en dos bandas rivales, las Anguilas muertas y los Sombrereros, para poder llegar a la Mansión Brigmore y luchar contra la líder del aquelarre de las brujas de Brigmore, Delilah.
Para ponerte en situación, te vamos a dar un pequeño adelanto de dos diarios que aparecen en el juego y que proporcionan información sobre la rivalidad entre la banda de las Anguilas muertas y la de los Sombrereros, lideradas por Lizzy Stride y Mortimer Hat (alias Geezer), respectivamente.

Extracto del informe de la patrulla fluvial de City Watch (la Guardia)
William Cotter, capitán del navío mercante The Windover, informa que el día 23 del mes de redes las Anguilas muertas, una banda de delincuentes conocidos por sus actos de piratería en el río, su afán destructivo y el contrabando, le tendieron una emboscada a su barco. Antes del bloqueo, el Windover se dirigía a Dunwall con una carga de medicamentos, comida y materiales, proveniente de la ciudad de Driscol, al nordeste de Gristol.
El capitán afirma que 15 minutos pasada la medianoche, escuchó cómo la campana de popa dio la alarma. Al haber niebla, lo primero que pensó fue que se iba a producir una colisión inminente. Sin embargo, cuando abandonó sus dependencias, se encontró con una escena que le dejó los pelos de punta: la mitad de sus hombres estaban muertos con las vísceras esparciéndose por el suelo; el resto estaba envuelto en una violenta lucha.
El capitán Cotter supuso que las Anguilas muertas habrían nadado hasta el barco y lo habrían abordado escalando por el lateral, aunque cómo habían alcanzado el barco y de dónde habían salido eran interrogantes que escapaban a su conocimiento.
Al darse cuenta de que no tenía alternativa y sabiendo que las Anguilas muertas no habían tomado prisioneros, el capitán Cotter se escondió inmediatamente en el interior de un contenedor con doble fondo.
Le pregunté al capitán para qué necesitaba tener compartimentos secretos un comerciante de fiar, pero no logró recordar de dónde lo había sacado y me aseguró que jamás lo había utilizado.

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A salvo en su escondite mientras su tripulación estaba siendo masacrada, Cotter también presenció la aparición de la líder de las Anguilas muertas, una violenta mujer que respondía al nombre de Lizzy Stride. Cuenta el capitán que tenía unos dientes afilados que acababan en punta y que caminaba por la cubierta del barco con los pies descalzos. Cotter, fuera de sí por el miedo, incluso asegura que sus pies eran palmípedos. Para respaldar mis sospechas, diré que el aliento del capitán Cotter todavía apestaba a Brandy cuando el River Patrol (patrullero fluvial) lo rescató.
Lizzy Stride interrogó al primero de los hombres durante varios minutos antes de arrancarle la lengua de un mordisco que ella misma le propinó y arrojarlo por la borda.
Al final, las Anguilas muertas descubrieron las provisiones de King Street Brandy (brandy de King Street) del capitán. Cotter aprovechó este descubrimiento y la consiguiente celebración para saltar por la borda sin ser visto. Recomiendo que se patrulle exhaustivamente la zona, por si las Anguilas muertas hubieran dejado alguna pista. Hundieron el barco, pero se podrían recuperar algunos restos útiles del navío. Asimismo, recomiendo que se prive a William Cotter del rango de capitán y se le retire la licencia comercial. Posteriormente, se le debería investigar acusado de contrabando por el río Wrenhaven.
Oficial Manly Hotchkins, Wrenhaven Patrol (patrullero de Wrenhaven)

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Extracto de los Sombrereros, los Kings of the Low Streets (reyes de los bajos fondos) bien ataviados
Lo siguiente es una reconstrucción elaborada a partir del discurso de un vagabundo que conocí, de incognito, en una whiskería de dudosa reputación: los Sombrereros solían poseer todos los negocios ilegales de Dunwall. Whisky, armas, peleas de perros… Cualquiera que fuera el pastel, los Sombrereros siempre tenían un gran pedazo. Entonces llegó la peste y arrasó toda esta maldita ciudad. Ese caos propició que se asentaran nuevos jefes.
La mayoría eran unos bastardos que no duraron ni una semana. Pero también había tipos duros como Lizzy Stride, Jim Dundermoore y Black Sally. Y Slackjaw. Su banda, los “chicos de Bottle Street”, arrebataron la destilería de whisky a los Sombreros y empezaron a producir elixir y venderlo en el mercado negro. Esto hizo estallar una guerra entre bandas que tiñó todos los callejones de un rojo sangre. El problema era que a mí… bueno, a los Sombrereros, les estaban dando por todas partes.

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Las Anguilas muertas se estaban haciendo con el control de todo el río con sus trapicheos. Los Butchers (Balleneros) nos estaban echando a patadas de la Zona de los mataderos. Teníamos muchos frentes abiertos y estábamos perdiendo a algunos de nuestros mejores hombres. Así que reculamos. Sólo un momento. Cualquiera que subestime a los Sombrereros debe de tener dos cartas de menos en su baraja de Nancy. El jefe es un retorcido hijo de perra. Lleva ahí desde antes que los Kaldwins. Pero no me refiero a él. Los Sombrereros no osan hablar de Geezer. Ni los ex-Sombrereros.
Nota: A pesar de mi generoso soborno, el tío no quiso hablar más del tema. De hecho, resultaba obvio que en ese punto ya le había hecho sospechar, por lo que me vi obligado a escapar del local.
Investigadora Joella Burgess, Academia de Filosofía Natural, Historical Annex (Departamento de Historia)

Dishonored: Las brujas de Brigmore estará disponible en PlayStation Store el miércoles. 9,99 €.