
¿Cómo es la vida para un mediovampiro en el nuevo sandbox narrativo de Rebel Wolves?
El mundo se ha hecho muy pequeño para Coen y su familia. Nunca fue un mundo enorme para empezar, ligados como estabais en el pueblecito de Laslea, pero con la llegada de la plaga, la enfermedad de vuestra hermana y los vampiros, se ha encogido incluso más.
Cuando os despertáis, es el día de la misa de sangre para Laslea. Esta noche, los vampiros, los vrakhiri, llegarán para recolectar las ofrendas de su ganado. Todos los adultos del pueblo deben atender y dar su sangre para apoyar a sus gobernantes, Brencis y su círculo. Es algo que se sabe. Es normal. Sorprendentemente, se va normalizando cada vez más a medida que las esperanzas de salvación se van marchitando entre la gente de Vale Sangora.
No todo el mundo está hecho para esta nueva normalidad. Vuestra madre apenas puede mantenerse en pie por el peso del miedo. Vuestro padre, empujado en dos direcciones distintas por su familia y su pasado, se ha convertido en alguien sombrío y endurecido. A vuestros hermanos les cuesta entender todo lo que ocurre a su alrededor. Y Coen, a quien encarnáis, es un hombre joven en su mejor momento que está atrapado viendo un largo futuro de que lo desangren cada dos semanas sin mucha esperanza por vivir nada más que una vida de ganado.
¿Acaso sorprende que algunos digan que es el fin del mundo?
Y, sin embargo, la vida cotidiana debe seguir adelante. Vuestra madre no está en condiciones de ir a la misa de sangre esta noche y, si no está presente, vuestra familia e incluso el pueblo entero podría sufrir las consecuencias. Los hombres de Knyaz Brencis vigilan los portones, de modo que nadie podrá salir hasta que se haya extraído la ofrenda. Entre el amanecer y la puesta del sol, el día se divide en 8 partes. Deberéis usar ese tiempo para encontrar una solución.
De ese modo, vagaréis por los soleados caminos de tierra Laslea. Aún estando bajo el dominio de los vrakhiri, incluso en este pueblecito las posibilidades son infinitas. Podrías decidir ir directamente a Anca, de la herboristería local, y pedirle medicina para vuestra madre y pasaros casi todo el día leyendo latín, atesorando cada momento con su presencia tanto como podáis.
También podríais ir a darle un puñetazo a uno de los Uriash, unos guerreros enormes parecidos a carneros que ocupan el pueblo bajo órdenes de Brencis para soltar la ira enconada en vuestro corazón. Podríais ir en busca de un cerdo que haya huido o un vecino perdido, podríais salvar a la tejedora buscando un tapiz robado que hayan encargado los vrakhiri, podríais analizar a un novato por insultaros o incluso descubrir el principio de una revolución contra los vampiros… pero puede que no podáis hacerlo para nada.
La cosa es que mientras sigáis andando, observando y escuchando sin intervenir, el sol no bajará. La misa de sangre no llegará. El día nunca se convertirá en noche.
Para avanzar en el tiempo, tendréis que escoger. Así que vagáis. Habláis con una anciana que llora cerca de una tumba descubierta. Os enfrentáis al hombre que acecha por el río. Le preguntáis a vuestra hermana sobre la pesadilla que os despertó de golpe por la noche. Practicáis vuestras habilidades con la espada en los animales del bosque. Y, en vuestro propio tiempo, escogéis cómo se desarrolla el día.
Y sin embargo, pronto queda claro que algunas decisiones no estarán en vuestras manos. No hay combinación de acciones y palabras a disposición de Coen que puedan para la misa de sangre una vez se ponga el sol. Algunos eventos tienen sus propias olas que no se pueden resistir. Cada cual tiene su propia voluntad y por mucho que lo intentéis, no podéis controlar el poder de la pena, el miedo y la venganza.
La misa de sangre va mal. Las decisiones que hacéis vosotros y vuestra familia no se pueden revertir y, en la oscuridad de la noche, os despertáis en las entrañas de la mina plateada de Laslea con un extraño apetito nuevo. Ya no sois del todo humanos.
Os han escogido como el heredero de la ira de los vrakhiri ante la rebeldía de Laslea.
Brencis elige a Coen para convertirlo en uno de los suyos, una cara familiar que destruya a vuestras amistades y a la vecindad como para meter el dedo aún más en la llaga. Los pueblerinos que sobrevivan, incluido vuestro padre, vuestra madre y hermanos, se ofrecerán como sacrificio a su coronación en 30 días. Han metido a vuestra familia en la oscuridad de una celda, con vuestra existencia asfixiada en la palma de la mano de Brencis.
Y aún así, mientras el pueblo se quema, y el sol se eleva, tenéis una nueva elección. No todo está perdido. La luz del sol no os quema ni abrasa vuestra piel. Ni siquiera los vrakhiri pueden controlar esto. En ese momento, el mundo se abre, los grilletes se caen, pues ahora tenéis todo el poder y la ferocidad de un vampiro, pero todos los sentimientos y las conexiones de un humano. Tenéis algo que se os había negado por mucho tiempo: la habilidad de escoger.
Mientras salís de los restos de vuestra casa, vuestro pueblo, el entero Vale Sangora se encuentra ante vosotros. Tenéis una espada a vuestro lado. Vuestro brazo aún os duele de las runas mágicas que Anca os talló en la piel. Seguís teniendo un sabor a cobre en la garganta.
Os dais cuenta de que, con la suficiente sangre e ira, podríais arrancar este valle de las garras de los vrakhiri y deleitaros con sus riquezas vosotros mismos. Podríais uniros a la revolución, salvar a vuestra familia y deshaceros de los vrakhiri. Podríais lavaros las manos de todo el asunto y perseguir los placeres que os ofrezca el siguiente momento.
Encarnaréis a algo único, un Dawnwalker, y nadie jamás escribirá un futuro como el vuestro. Empieza un nuevo día: ¿cómo lo pasaréis?
The Blood of Dawnwalker se alzará en PlayStation 5 este 3 de septiembre de 2026.









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